sábado, 6 de marzo de 2010

El efecto invernadero y el ciclo del carbono


Una capa “más gruesa” de gases de efecto invernadero retiene más los rayos infrarrojos y hace subir las temperaturas.
* La vida en la Tierra es posible gracias a la energía emanada del Sol, que llega sobre todo en forma de luz visible. Aproximadamente el 30% de la luz solar vuelve a dispersarse en el espacio por la acción de la atmósfera exterior, pero el resto llega a la superficie terrestre, que la refleja en forma de energía más tranquila y de movimiento más lento: son los rayos infrarrojos (es el tipo de calor emitido por un horno eléctrico antes de que las barras comiencen a ponerse rojas). La radiación infrarroja es trasmitida lentamente por las corrientes de aire, y su liberación final en el espacio se ve frenada por los gases de efecto invernadero, como el vapor de agua, el dióxido de carbono, el ozono y el metano.


Los gases de efecto invernadero representan sólo aproximadamente el 1% de la atmósfera, pero son como una especie de manta que rodea a la Tierra o como el tejado de cristal de un invernadero: retienen el calor y mantienen el planeta unos 30°C más caliente que si no existieran.


Las actividades humanas hacen que esta manta sea cada vez “más gruesa”: Los niveles naturales de estos gases se ven complementados por las emisiones de dióxido de carbono resultantes de la combustión del carbón, el petróleo y el gas natural, el metano y él óxido nitroso adicionales producidos por las actividades agrícolas y los cambios en el uso de la tierra, y varios gases industriales de larga vida que no se producen de forma natural.


* Estos cambios están ocurriendo a una velocidad sin precedentes. Si las emisiones continúan creciendo al ritmo actual, es casi seguro que en el siglo XXI los niveles del dióxido de carbono atmosférico serán casi el doble de los registrados en la era preindustrial. Es posible incluso que se tripliquen.


El resultado, conocido con el nombre de “efecto invernadero reforzado”, es un calentamiento de la superficie terrestre y de la baja atmósfera. Según estimaciones basadas en modelos climáticos elaborados por ordenador, la temperatura mundial media aumentará entre 1,4°C y 5,8°C para el año 2100. En él siglo pasado se registró un aumento de la temperatura de 0,6°C.
Bastará una pequeña subida de la temperatura para que se produzcan cambios climáticos, que se harán patentes, por ejemplo, en la cobertura de nubes, las precipitaciones, las pautas de los vientos y la duración de las estaciones. En un mundo superpoblado y sometido a estrés, millones de personas dependen de que los factores atmosféricos, como las precipitaciones de los monzones, continúen igual que en el pasado. Los cambios serán, en el mejor de los casos, difíciles y perturbadores.


* El dióxido de carbono explica más del 60% del “efecto invernadero reforzado”. El hombre quema carbón, petróleo y gas natural a una velocidad muchísimo mayor que el ritmo con que se crearon dichos recursos. En ese proceso, el carbono almacenado en los combustibles se libera en la atmósfera y perturba el ciclo del carbono, sistema con miles de años de antigüedad y perfectamente equilibrado a través del cual se produce un intercambio de carbono con el aire, los océanos y la vegetación terrestre. En la actualidad, los niveles atmosféricos de dióxido de carbono están aumentando más de un 10% cada 20 años.
El empleo de combustibles fósiles está elevando los niveles atmosféricos de carbono, con lo que se perturba un equilibrio conseguido desde tiempo inmemorial.


Cierto grado de cambio climático es ahora inevitable, debido a las emisiones pasadas y actuales. El clima no responde de inmediato a los cambios externos, pero después de 150 años de industrialización, el calentamiento atmosférico ha ganado impulso, y continuará repercutiendo en los sistemas naturales de la Tierra durante centenares de años, aun cuando se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y  deje de aumentar su concentración en la atmósfera.


http://unfccc.int/portal_espanol/essential_background/feeling_the_heat/items/3372.php


Contacto: whernanlarah@gmail.com

Protocolo de Kyoto

Negociación del Protocolo de Kyoto y sus normas

Cuando adoptaron la Convención, los gobiernos sabían que sus compromisos no  serían suficiente para abordar en serio los problemas del cambio climático. En la CP1 (Berlín, marzo/abril de 1995), en una decisión conocida con el nombre de Mandato de Berlín, las Partes pusieron en marcha una nueva ronda de conversaciones para decidir la adopción de compromisos más firmes y más detallados para los países industrializados. Después de dos años y medio de negociaciones intensas, se adoptó el protocolo de Kyoto en la CP3 de Kyoto (Japón), el 11 de diciembre de 1997.

No obstante, debido a la complejidad de las negociaciones, quedaron “pendientes” un considerable número de cuestiones, incluso después de la adopción del Protocolo de Kyoto. En éste se esbozaban los rasgos básicos de sus “mecanismos” y el sistema de cumplimiento, por ejemplo, pero no se especificaban las transcendentales normas que regulaban su funcionamiento. Aunque 84 países firmaron el Protocolo, lo que significaban que tenían intención de ratificarlo, muchos se resistían a dar ese paso y hacer que el Protocolo entrara en vigor, antes de tener una idea clara sobre las normas del tratado. Por ello, se inició una nueva ronda de negociaciones para especificar las normas concretas del Protocolo de Kyoto, que se organizó en paralelo con las negociaciones sobre las cuestiones pendientes en el marco de la convención. Esta ronda culminó finalmente en la CP7 con la adopción de los Acuerdos de Marrakech, en que se establecían normas detalladas para la aplicación del Protocolo de Kyoto. Como se ha examinado más arriba, los acuerdos de Marrakech adoptaron también algunas medidas importantes para la aplicación de la Convención.

Disposiciones del Protocolo de Kyoto y sus normas

El Protocolo de Kyoto de 1997 tiene los mismos objetivos, principios e instituciones de la Convención, pero refuerza ésta de manera significativa ya que a través de él las Partes incluidas en el anexo I se comprometen a lograr objetivos individuales y jurídicamente vinculantes para limitar o reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Sólo las Partes a la Convención que sean también Partes al Protocolo (es decir, que lo ratifiquen, acepten, aprueben o adhieran a él) se ven obligadas por los compromisos del  Protocolo. Los objetivos individuales para las Partes incluidas en el anexo I se enumeran en el anexo B del Protocolo de  Kyoto. Entre todos suman un total de  recorte de las emisiones de gases de efecto invernadero de al menos el 5% con respecto a los niveles de 1990 en el periodo de compromiso de 2008-2012.





http://unfccc.int/portal_espanol/essential_background/kyoto_protocol/items/3329.php


Contacto: whernanlarah@gmail.com

Introducción - Efecto Bolivia

INTRODUCCION

El Protocolo de Kioto sobre el cambio climático es un acuerdo internacional que tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases que causan el calentamiento global:
· Dióxido de carbono (CO2)
· Óxido nitroso (N2O)
· Perfluorocarbonos (PFC)
· Gas metano (CH4)
· Hidrofluorocarbonos (HFC)
· Hexafluoruro de azufre(SF6)
en un porcentaje aproximado de al menos un 5%, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012.Para aumentar la captura de carbono en los suelos en las zonas áridas y en las zonas tropicales, como una contribución para mitigar el CO2 atmosférico global, son esenciales nuevas estrategias y nuevas prácticas para la agricultura, el uso de las pasturas y los bosques, incluyendo la agricultura de conservación y la agrosilvicultura.La tecnología de captura Carbono no ofrece una solución que evite a tiempo un cambio climático peligroso, las compañías eléctricas desarrollarán sus procesos el 2030, como muy pronto.

Para evitar los peores impactos del cambio climático, las emisiones globales de gases de efecto invernadero tienen que empezar a reducirse en 2015, es decir, que el Efecto Bolivia empezaría su trabajo 5 años antes de la fecha límite. Para lograr que el efecto invernadero se minimice se debería llegar a disminuir un 50% de las cotas actuales hasta el año 2050. Estas empresas eléctricas destinarán grandes cantidades de dinero para la Captura y Secuestro de Carbono, este proceso integrado que está formado tres etapas diferenciadas: captura del carbono, transporte y almacenamiento (que incluye su medición, vigilancia y verificación).

La tecnología de la captura tiene por objeto obtener una corriente concentrada de CO2 que se pueda comprimir, transportar y almacenar. Lo más probable es que el transporte del CO2 capturado a los lugares de almacenamiento se realice a través de tuberías y gaseoductos. El almacenamiento del carbono capturado es la última parte del proceso, se prevee que la mayor parte del almacenamiento de CO2 se realice en formaciones geológicas terrestres o submarinas.

También se ha propuesto la eliminación de los residuos de CO2 en el océano, pero este método ha quedado ampliamente descartado debido a los efectos significativos que tendría el CO2 en el ecosistema de los mismos y a las disposiciones jurídicas que lo prohíben.

En Bolivia se desarrollan varios proyectos que están destinados al cultivo y aprovechamiento maderable de especies nativas e introducidas, logrando una captura de carbono, pero no es su actividad principal.

Contacto: efectobolivia@terafriend.com

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