sábado, 26 de febrero de 2011

2011: ¿año para un cambio (climático)?


El año que iniciamos debería ser un año que marque un cambio. El año que acabó ha sido el más caluroso desde que hay datos registrados. Lo mismo pasa con la década recién finalizada. Los informes presentados en la conferencia de Copenhague en 2009, indican que aumenta la posibilidad de que la temperatura global de la Tierra supere los dos grados. Lo más aterrador del diagnóstico es la afirmación de que en 2100 el nivel del mar aumentaría dos metros al ritmo que vamos. Y con los siglos continuaría la tendencia.
En la conferencia de Cancún, celebrada este ya pasado 2010, no se alcanzaron pactos significativos. Pero al menos se pusieron los problemas sobre la mesa. Las decisiones importantes (reducción de gases de efecto invernadero o limitación en la tala de bosques) han sido pospuestas para la cumbre de Durban a celebrar este año. Por lo que 2011 debería ser un año para el cambio (en nuestros hábitos). Si no, el cambio será de un estilo más catastrófico (o climático).
Hasta la conferencia de 2009 Europa lideraba ese cambio. En Europa se había logrado reducir las emisiones contaminantes. Y se cumplían los compromisos firmados en Kyoto. Pero la actuación de líderes europeos como Merkel o Sarkozy en aquella cumbre ha mostrado el clientelismo europeo ante las grandes potencias y los intereses claramente nacionales de cada Estado frente al interés global. Resulta deprimente que, ahora que Europa ha perdido un gran peso internacional, seamos incapaces de liderar lo que hemos demostrado que realizamos de forma más eficiente que el resto del mundo industrializado: la reducción en la emisión de gases o la eficiencia energética en la producción industrial. Justo algunas de las cosas que las opiniones públicas de nuestros países reclaman. Aunque no es de extrañar en una zona del mundo que se jacta de inventar la democracia y es incapaz de elegir al presidente europeo por sufragio.
Carlos Gámez.

Cambio climático


Se llama cambio climático a la modificación del clima con respecto al historial climático a una escala global o regional. Tales cambios se producen a muy diversas escalas de tiempo y sobre todos los parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc. En teoría, son debidos tanto a causas naturales (Crowley y North, 1988) como antropogénicas (Oreskes, 2004).
El término suele usarse de forma poco apropiada, para hacer referencia tan sólo a los cambios climáticos que suceden en el presente, utilizándolo como sinónimo de calentamiento global. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático usa el término cambio climático sólo para referirse al cambio por causas humanas:
Por "cambio climático" se entiende un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos comparables.
Artículo 1, párrafo 2
Como se produce constantemente por causas naturales se lo denomina también variabilidad natural del clima. En algunos casos, para referirse al cambio de origen humano se usa también la expresión cambio climático antropogénico.
Además del calentamiento global, el cambio climático implica cambios en otras variables como las lluvias globales y sus patrones, la cobertura de nubes y todos los demás elementos del sistema atmosférico. La complejidad del problema y sus múltiples interacciones hacen que la única manera de evaluar estos cambios sea mediante el uso de modelos computacionales que simulan la física de la atmósfera y de los océanos. La naturaleza caótica de estos modelos hace que en sí tengan una alta proporción de incertidumbre (Stainforth et ál., 2005) (Roe y Baker, 2007), aunque eso no es óbice para que sean capaces de prever cambios significativos futuros (Schnellhuber, 2008) (Knutti y Hegerl, 2008) que tengan consecuencias tanto económicas (Stern, 2008) como las ya observables a nivel biológico (Walther et ál., 2002)(Hughes, 2001).

Captura y almacenamiento de carbono


La captura de CO2 es la propuesta de una técnica para retirar dióxido de carbono de la atmósfera o, más comúnmente, evitar que llegue a ella.
El proceso químico de captura de CO2 es energéticamente costoso y, probablemente, se produce CO2 durante el mismo. Este proceso sólo retarda la liberación del CO2, que no se puede almacenar indefinidamente. Sin embargo, este CO2 podría ser usado de formas múltiples.
Aunque el CO2 se ha inyectado en formaciones geológicas para diversos fines, el almacenamiento a largo plazo de emisiones de CO2 es un concepto relativamente nuevo. El primer ejemplo comercial es Weyburn en 2000; con una planta piloto de energía integrada CCS, desde septiembre de 2008 operando en el este de Alemania en la planta Schwarze Pumpe de Vattenfall, con el objetivo de responder a preguntas sobre la viabilidad tecnológica y la eficiencia económica.
La CCS aplicada a una planta de energía moderna convencional podría reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera en aproximadamente 80-90% comparado a una planta sin CCS.[1] El IPCC estima que la economía potencial de CCS podría ser entre 10% a 55% del total de mitigación del carbono hasta 2100 (Sección 8.3.3 del reporte IPCC.[1] )
La captura y compresión de CO2 requiere mucha energía y aumentaría las necesidades de combustible de una central de carbón con CCS en un 25% -40%[1] Estos y otros costes del sistema se estima que aumentará el costo de la energía de una nueva central eléctrica con CCS de 21-91%.[1] [2]
El almacenamiento de CO2 se prevé que sería en formaciones geológicas profundas, en las masas de aguas profundas, o en forma de mineral carbonatos. En el caso del almacenamiento oceánico profundo, existe el riesgo de aumentar enormemente el problema de la acidificación de los océanos, un problema que se deriva también del exceso de dióxido de carbono ya en la atmósfera y los océanos. Las formaciones geológicas, son consideradas actualmente los sitios más plausibles de secuestro de carbono. En su 2007 Atlas de Secuestro de Carbono, el Lab Nacional de Tecnología de la Energía (NETL) reportó que Norteamérica tiene suficiente capacidad de almacenaje para 900 años de producción de dióxido de carbono.[3] Un problema general es que las predicciones a largo plazo acerca del almacenaje seguro submarino o subterráneo son muy difíciles e inseguro si el CO2 podría fugar desde el almacenaje a la atmósfera.
Cuando se aplica en las plantas que utilizan biomasa, el proceso es conocido como bioenergía con captura y almacenaje de carbono. Esto tiene potencial para ser utilizado como una técnica negativa de emisiones de carbono, y es considerado por algunos como geoingeniería.

wikipedia.com 

Nueva edición de los Premios Livcom Awards sobre buenas prácticas ambientales locales


El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha convocado una nueva edición de los Premios Livcom para premiar las mejores prácticas ambientales a nivel local. Los Premios Livcon son los únicos premios que premian las buenas prácticas de sostenibilidad ambiental a nivel mundial.

Los Premios Livcom, impulsados por el PNUMA, se celebran desde el año 1997 y tienen como objetivo desarrollar y compartir las mejores buenas prácticas medioambientales locales. Este año la ceremonia de entrega de los premios se celebrará en la ciudad de Sogpa (Seul-República de Corea) del 27 al 31 de octubre.
Las ciudades y municipios que quieran presentarse podrán hacerlo inscribiéndose en la web de los premios. Los participantes podrán participar a cinco categorías, determinadas en función de la población, que premiarán criterios como la mejora del paisaje natural y urbano, la participación y empoderamiento de la comunidad, la planificación estratégica o su aportación a une tilo de vida más saludable, entre otros.
La fecha límite para hacer la inscripción es el 31 de mayo de 2011 y la fecha tope para presentar el proyecto el 30 de junio. De entre todas las candidaturas se elegirán los finalistas que deberán presentar el proyecto en inglés ante un tribunal formado por expertos en gestión medioambiental y paisajista.
Los municipios pertenecientes a Udalsarea 21 ya han participado en varias ocasiones en estos premios. En 2005 Erandio resultó ganador en la categoría B (localidades de entre 20.000 y 75.000 habitantes) por su modelo de conversión del pueblo en un modelo de comunidad habitable a nivel internacional. En 2006 el turno fue para Muskiz que recibió el tercer premio en la categoría de municipios de menos de 20.000 habitantes por el proyecto de recuperación patrimonial de la Ferrería el Pobal.

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