martes, 19 de abril de 2011

Las nuevas subvenciones al carbón apoyadas por PSOE, PP e IU disparan las emisiones de CO2


Con vuestra anacrónica política pro-carbón nacional habeis conseguido que el dinero público de la ciudadanía se dirija a aumentar espectacularmente las emisiones de CO2 a la atmósfera. Los datos detallan los peores augurios ambientales: un aumento de la extracción y quema de carbón a consecuencia de las masivas subvenciones a esta contaminante fuente de energía. En este pasado mes de marzo del 2011 han aumentado las emisiones de CO2 en España un 82% con respecto al mismo mes de marzo del 2010 gracias a la entrada en vigor de Decreto de ayudas al carbón que subvenciona masivamente la quema del carbón español. Gracias a estos suculentos subsidios  a la compra y quema del carbón por parte de las centrales térmicas, el carbón ha pasado de representar solo el 3.8% del "mix eléctrico" hace un año al 12.8% actual.

Todo lo contrario de lo que habían prometido el Ministro Sebastián y los grandes defensores del carbón, como son los líderes de Izquierda Unida y los sindicatos. Las ayudas estatales al carbón ya están provocando un grave impacto ambiental y climático. La cifras desmienten tajantemente el argumento de que se trataba de simplemente de sustituir la quema del carbón importado por el carbon autóctono, tal y como insistían los empresarios mineros, y muestran que las ayudas al carbón multiplican enormemente el consumo global de la fuente más contaminante en el sistema eléctrico español.

Se da la paradoja de que precisamente cuando más crece la producción eléctrica de las fuentes renovables y limpias (la eólica ya supera a la nuclear) es cuando a la vez hay un fuerte contrapeso en dirección opuesta con el repunte de la contaminación atmosférica por culpa de las subvenciones públicas al carbón. De hecho, solo de febrero 2011 a marzo 2011 han aumentado las emisiones globales de CO2 en un 5.2%. Resulta muy contradictorio que suban las emisiones globales de CO2 mientras las emisiones por la quema de gas natural en la centrales de ciclo combinado han bajado del 21% al 16% en el último año y al mismo tiempo que todas las fuentes renovables juntas ya superan más de la mitad de la electricidad producida.

Es especialmente sangrante el que se haya dado una preferencia a la fuente energética más contaminante cuando lo cierto es que en lugar de escasez  lo que realmente existe es una sobrecapacidad en la producción eléctrica española, esta llega a triplicar la demanda y por ello permite la exportación neta de electricidad a otros países, como Marruecos, Portugal y Francia.

Este dañino aumento del uso del carbón es consecuencia directa de las inyecciones públicas a esta economía sin rentabilidad propia. Es un despilfarro totalmente innecesario que va contra el interés general y carece de la más mínima racionalidad económica y ambiental. En lugar de gastar el cada vez más restringido dinero público en crear nuevos yacimientos de empleo no contaminante en las cuencas mineras, se ha optado por reflotar y prolongar unos años más la agonía de una actividad caduca, peligrosa y sin futuro, que a la vez destruye las posibilidades de nuestro futuro común.

DAVID HAMMERSTEIN

Como ser un ambientalista y no morir en el intento


Ser un ambientalista en un país latinoamericano, donde la agenda publica, está abarrotada de problemas sociales sin resolver, es definitivamente un acto temerario, para no decir casi heroico. Aun así, donde aparentemente todo se ve en contra, replantearse la convivencia en este planeta está en manos de los ambientalistas. 

A continuación, escribo estas líneas por si algún osado lector, decide considerar acompañarnos en esta cruzada, casi quijotesca, de aspirar a vivir en armonia, en paz y en la tranquilidad de saber que no le hacemos el mal a nadie, y en ese nadie. se incluyen las otras especies distintas a la humana. 
Un ambientalista tiene como misión de vida re-imaginarse el mundo, entender y hacer entender que todas las especies que lo habitan tienen derecho a la vida, y aun en el último segundo o latido, tenazmente debemos defender. Aceptar la existencia del “otro”, es el primer compromiso. La cual debemos comprender y respetar. El “otro” puede ser una persona que piense distinto a nosotros, con diferentes religiones, credos y razas. Pero también, pueden ser las distintas especies animales, ecosistemas, habitas, y seres vivos que nos acompañan en la Tierra.
La causa ambientalista, incomprendida y muchas veces ridiculizada o subestimada, es un apostolado, una actitud misionera, que tiene como razón de ser, despertar conciencia, reflexión en el entorno, en nuestras comunidades, o donde se tenga posibilidades de interactuar con otras personas, para debatir sobre las múltiples dificultades que en materia ambiental hoy está padeciendo la ciudad, el estado, país o continente.
¿Y cómo podemos ayudar a despertar esa conciencia ambientalista?
El ejemplo individual es el primer paso. Y todo se remite en plantearnos ser mejores ciudadanos, mejores personas. Aprender a valorar, que aun en países como el nuestro, somos unos privilegiados, porque disponemos de agua potable, de algunos servicios inimaginables para muchas poblaciones en el mundo y esto que parece cotidiano, irrelevante, es un tesoro. Pero igual, que tengamos conciencia, que en esa bondad de poder acceder a esta sumatoria de consumos diarios de alimentos, combustibles, entre muchas otras cosas, se traducen a su vez en una gran producción de basura, emisión de gases a la atmosfera, aguas servidas que más allá de nuestras casas, se filtran a los acuíferos, ríos y mares, teniendo un impacto en el entorno. Entorno donde habitan también otras comunidades no humanas que se verán directamente afectadas, sino controlamos los sobre consumos.
Que aprendamos y expliquemos, que la naturaleza, tiene una red comunicante, que cualquier descontrol o deterioro ambiental hecho por nosotros en cualquier parte del planeta, océanos o continentes repercute, desde el Polo Norte hasta la Patagonia. Que el cambio climático, el recalentamiento global, la disminución de la capa de ozono, la contaminacion ambiental, ya dejaron de ser palabras o frases lejanas y que cada día se nos acercan o impactan más a nuestra cotidianidad.
¿Cómo activar en las causas ambientalistas?
Una manera de participar, de sentirnos útiles con nuestro esfuerzo, es la de motivarnos y motivar para organizarnos y ayudar a conformar voluntariados o grupos ambientalistas, brigadas ambientalistas escolares, liceístas, universitarias, comunitarias o ciudadanas y creativamente hacernos sentir.  Hacer de cada uno de los problemas ambientales que nos rodean, una reflexion colectiva. Es una forma de empezar.
 Por Lenin Cardozo
 http://lenincardozo.blogspot.com/

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